La dieta y la Obesidad

 

La obesidad
Además de que la obesidad ha perdido popularidad como concepto estético de belleza y vigor, pues ya no se la considera atractiva, existe un motivo más profundo para combatirla, pues cuanto más excesiva sea, mayores serán sus peligrosas y frecuentes consecuencias para la salud.

Las personas obesas suelen tener serias dificultades para llevar una vida normal porque son propensas a desarrollar alteraciones y dolencias crónicas, entre ellas, la hipertensión, la diabetes, la arteriosclerosis y la insuficiencia cardíaca.

Una vez establecido que el peso es excesivo para las condiciones corporales, es necesario determinar si obedece a causas endógenas (internas) o exógenas (externas).

La obesidad endógena, que sólo afecta a aproximadamente un 10% de los obesos, puede tener su origen en alteraciones glandulares o en factores hereditarios o psíquicos. Esta clase de obesidad, por obedecer a distintas patologías, debe ser, sin ninguna duda, tratada por médicos.

Cuando la obesidad es exógena, obedece casi siempre al consumo excesivo de calorías por día o, en el caso de no ser excesivo, siempre muy superior al de las calorías que se gastan en la actividad diaria. Aunque en cualquier caso es recomendable que sea un médico quien establezca el origen y el tipo de la obesidad, las personas que sólo acusan un exceso de peso moderado pueden intentar reducirlo mediante una dieta de adelgazamiento.

 
Las dietas calóricas

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