La Dieta y el Ejercicio

El Ejercicio
Si se analiza un poco la vida moderna, se observará que cada vez es más sedentaria y que, por lo tanto, contribuye cada vez menos a consumir calorías mediante el desarrollo de la actividad corporal. En el hogar moderno son muchas las máquinas -la lavadora, el lavavajillas, el aspirador- que realizan hoy tareas que antes hacía el ama de casa a mano -lavado de ropa y vajilla y barrido-,por lo cual se dejan de gastar las calorías que consumían esas actividades.

Lo mismo sucede en muchas fábricas, donde las máquinas automáticas han desplazado al hombre en las tareas físicas más duras, e incluso en las oficinas se camina menos que antes gracias a diversos aparatos, como, por ejemplo, los intercomunicadores.

No obstante, y debido en gran medida al mayor conocimiento de los beneficios saludables que puede reportar el ejercicio físico y, en cierto grado, al deseo de tener una silueta esbelta como la impuesta por la moda actual, han proliferado los gimnasios y la práctica de ciertas costumbres -como la de hacer footing o jogging- destinadas a contrarrestar los hábitos sedentarios.

Aunque estas prácticas son de indudable beneficio para cualquiera, lo son más para quienes deseen perder peso puesto que, de las calorías que gasten en sus actividades, dependerán las que deban consumir por medio de la alimentación. La relación es simple: a menor gasto de calorías por actividad, menor ingestión de calorías en la alimentación.

Quienes no puedan, o no quieran, practicar un deporte o ir a un gimnasio pueden hacer ejercicios en casa, siguiendo las directrices de unas tablas de gimnasia, de un vídeo de aerobic o utilizando una bicicleta fija. En caso de rechazar este tipo de actividad física, pueden valerse de ciertos trucos que los mantendrán en una actividad diaria mayor.

Por ejemplo, no utilizar el ascensor, sino las escaleras; bajarse del metro o del autobús antes de llegar a destino y terminar el recorrido a pie; no usar el coche cuando se trata de una distancia corta; intentar estar más tiempo de pie que sentado y, especialmente durante el fin de semana, tratar de caminar por el campo, la montaña o la playa, o inclusive por la ciudad. Lo esencial está en hacer trabajar el cuerpo para que gaste calorías y, como efectos secundarios, para reducir la tensión, tonificar la musculatura y reanimar el sistema circulatorio.

 
Las dietas calóricas

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