Mentalización para la Dieta

Hay que mentalizarse
Esta actitud, que podría denominarse «mentalización positiva», es la mejor vía para que la dieta no se convierta en un calvario y se pueda llevar a buen término con el mayor y más duradero de los éxitos posibles. También será una ayuda valiosa la imaginación que se emplee tanto en la compra de alimentos como en la cocina, para condimentarlos y para suplantar los métodos culinarios tradicionales.

Así, por ejemplo, un trozo de pescado blanco, comprado fresco en el mercado, adobado durante unas dos horas con zumo de limón y hierbas aromáticas y, luego, asado a la parrilla y servido con una guarnición de espinacas frescas hervidas al vapor, es un plato muy sano y nutritivo, de espléndido sabor y con muchísimas menos calorías que cuando ambos ingredientes se fríen, como suele ser la costumbre.

Transcurridas unas dos semanas después de iniciarse una dieta, se ha aprendido ya a calcular el valor calórico de los alimentos y la cantidad aproximada que se debe consumir de cada uno para mantenerse dentro de los límites diarios de ingestión de calorías. Este conocimiento adquirido permite salir a comer fuera, por ejemplo, a un restaurante, y seleccionar con acierto lo que se va a comer y también la forma en que deberá estar cocido para no incumplir las normas dietéticas.

En el caso de que se trate de una comida o una cena en casa de amigos o parientes, no hay más que avisar que uno está a dieta y ofrecer ciertas pautas de lo que uno puede comer, o bien, para no crear problemas a los anfitriones, ir después de haber comido en la propia casa. Ante el temor de dejarse tentar por bebidas o alimentos prohibidos, siempre queda el recurso adicional de no aceptar la invitación en ese momento y de prometer una futura visita cuando no suponga la alteración ni de la dieta propia ni del menú de quien invita.

Existe la tendencia generalizada de querer perder peso con la mayor rapidez posible, pero esta rapidez no es aconsejable porque hay que darle tiempo al organismo para que vaya adaptando su funcionamiento a la nueva alimentación. Son frecuentes los casos en los que cuanto más velozmente se pierde peso, más rápidamente vuelve a ganarse cuando se abandona una dieta, por lo cual es más recomendable armarse de paciencia y perder de forma gradual los kilos de más. El tiempo extra que se emplee en un método de adelgazamiento más lento, también ayudará a que se afiancen mejor los nuevos hábitos alimentarios y se consoliden los valores que supone una alimentación equilibrada y nutritiva, para vivir más años en óptimas condiciones de salud.

 
Las dietas calóricas

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