|
|
|
La dieta del Dr. Atkins
Basada en la supresión total de hidratos de carbono, la dieta para adelgazar del
Dr. Atkins tuvo gran resonancia en Estados Unidos, donde la obesidad es un serio
problema de salud que, ocasionado por la ingestión excesiva e indiscriminada de
azúcares, afecta aproximadamente al 70% de la población.
La idea de suprimir los hidratos de carbono en su totalidad se basa en que el
organismo que recibe hidratos de carbono, que no son acumulables, elegirá
utilizarlos para producir energía en lugar de recurrir a las grasas, que sí
pueden almacenarse. Por tanto, cuando el organismo no tenga hidratos de carbono
para generar energía, acudirá inevitablemente a las grasas, con lo cual se
logrará la reducción de peso.
Según el Dr. Atkins, esta dieta produce la estabilización ideal del contenido de
azúcar en la sangre, así como niveles más bajos de triglicéridos, elementos
beneficiosos para el corazón, y la eliminación natural de acetona, sin la
acidosis concomitante que caracteriza los casos de diabetes incontrolada o de
desnutrición.
El gran atractivo ejercido por esta dieta en sus miles de seguidores consiste en
que prescribe tanto la forma de cocer los alimentos –todo puede ser frito– como
los alimentos en sí que más prefieren los estadounidenses: todo tipo de carnes
de mamíferos –desde la de ternera hasta la de cerdo– y de cualquier ave
–incluidos el ganso y la oca–, tocino, toda clase de pescados –inclusive el
salmón y los pescados azules– y los mariscos no crustáceos, patés, quesos duros,
leche entera –y con marcada preferencia, la nata–, mahonesa, huevos y algunas
verduras para acompañar las carnes a modo de ensaladas crudas, como lechuga,
escarola, endivia, pepino, rábano, cebolla, apio, pimiento, berro, hinojo y
aceitunas –verdes o negras–, regadas todas con la cantidad y el tipo de aceite
que se desee.
Como puede observarse, a excepción de las verduras antes mencionadas, quedan
descartados todos los alimentos corrientes que contienen hidratos de carbono,
cualesquiera que sea el nivel de contenido: pan, patatas, legumbres, el resto de
las verduras, todas las frutas y las pastas, y, muy particularmente, los dulces.
Estos están especialmente excluidos en las primeras semanas de la dieta, aunque
con posterioridad se irán incorporando de forma gradual, y siempre en pocas
cantidades.
Otros factores que ejercen una gran atracción sobre esta dieta son el que no
impone límite alguno a las cantidades, y consiente que se coma cuando se sienta
apetito, es decir, en cualquier momento del día o de la noche. En consecuencia,
se puede comer un par de huevos fritos con tocino cuando se desee, lo que
contribuye de forma considerable a no sufrir jamás la sensación de hambre.
Ante el concepto de que las grasas son detonantes de diversos problemas
cardiovasculares, el Dr. Atkins sostiene lo contrario con base en sus propios
estudios como cardiólogo y en algunos realizados por el Dr. Yudkin en varias
poblaciones del mundo, entre ellas, las tribus Masai y Samburu, en la parte
oriental de África, y los habitantes de la isla Santa Elena. En los estudios
hechos por el Dr. Yudkin se encontró que entre los integrantes de las tribus
citadas, cuya dieta es alta en grasas y muy baja en azúcares, la incidencia de
enfermedades cardíacas es extremadamente baja, mientras que entre los isleños,
con una dieta escasa en grasas y alta en azúcares, la incidencia es alta.
No obstante, por el alto consumo de grasas que propicia esta dieta, está en la
actualidad puesta en entredicho sobre la base de que contribuye de forma
considerable al aumento de los niveles de colesterol en la sangre.
|
|