¿Cómo deben ser las Dietas Calóricas?

La dieta, como ya decíamos, es importantísima. Pero debe reunir ciertos requisitos y esto nos lleva a preguntarnos: ¿Cómo debe ser la dieta?

Es aconsejable confeccionarlas con tres o más días de antelación, escogiendo las recetas y menús que más nos gusten y poder, así, cocinar los alimentos de forma más variada y agradable. Hay que tener presente muchas cosas, generalmente desconocidas, y que deben estar presentes:

No es recomendable la supresión de la leche, ni la de frutas o verduras crudas.
La falta de vitamina B puede ocasionar trastornos nerviosos.
La falta de calcio, o un aumento del mismo, acarrearía serios trastornos.

Un gran número de científicos aseguran que la dieta es la clave para el tratamiento de la obesidad. No obstante, aunque la dieta sea restringida —por mucho que se crea lo contrario—, "debe ser variada", lo que ayuda también a luchar contra la monotonía que puede causar el consumo repetido del mismo tipo de manjar. La monotonía en la comida —tanto en su preparación y cocinado como en su presentación— es uno de los mayores errores gastronómicos que pueden cometerse, siendo el principal causante de la pérdida del apetito.

Es contrario al buen equilibrio orgánico, así como a los principios básicos de higiene alimenticia, comer siempre lo mismo, por lo que es imprescindible la variedad que lleve a término una rotación de los alimentos de diversas propiedades, repartidos entre las diferentes comidas del día.

Resumiendo, podemos asegurar que los requisitos indispensables para una dieta, son:
Que sea completa y equilibrada.
Que sea sana y sencilla.
Que sea sobria y apetitosa.
Que sea variada y bien distribuida, en cantidad y calidad.

El seguir una dieta no quiere decir sentirse débil. La actividad normal de la persona no debe estar impedida por la dieta. De hecho, el ejercicio, el deporte, los masajes corporales, el caminar, etc., ayudarán a la destrucción de la grasa. Como es lógico, cuanto más ejercicio se practique más grasa se disolverá. Es aconsejable, mientras se sigue la dieta, caminar cada día de 1 a 2 kilómetros.

Hay que saber «cortar» las viejas costumbres; nuestra dieta —la que se elija— debe emprenderse con el firme propósito de seguirla fielmente y sin "picardías" que la harían ineficaz. Debemos, pues, cortar por lo sano nuestras viejas costumbres. Una vez que nuestra voluntad esté decidida no nos será difícil ni penoso, ya que estas dietas contienen de por sí todos los minerales, proteínas y vitaminas que precisa nuestro organismo.

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