DIETAS BLANDAS PARA TRASTORNOS GASTRICOS

El acelerado ritmo de vida que se lleva en las sociedades modernas, y sus consecuentes trastornos de orden psicológico, junto a la práctica corriente de ciertos hábitos nocivos, como fumar y consumir café y bebidas alcohólicas a cualquier hora, son las causas más frecuentes de los trastornos del aparato digestivo que se registran en la actualidad. Entre éstos destacan con mayor incidencia la diarrea, el estreñimiento, la dispepsia, las úlceras gastroduodenales y las hemorroides.

Todos estos trastornos son susceptibles de ser tratados con una dieta alimentaria y de reposo que no únicamente espaciará la frecuencia con que se produzcan las molestias crónicas y agudas sino que, practicada de forma continuada, ayudará a modificar las causas que las originan y terminará por erradicarlas.

LA DIARREA
Los episodios aislados de diarrea pueden obedecer a una infección –en cuyo caso irán acompañados de fiebre–, a la intolerancia natural a un determinado alimento o como reacción al mal estado de éste. En tales casos es necesario, en primer lugar, beber agua o agua de arroz, para reponer la pérdida de líquido que supone una diarrea y evitar la deshidratación, y si la condición remite, tomar zumos de frutas, caldos vegetales y yogures. Si pese a estas medidas la diarrea persiste por más de dos días, debe consultarse al médico.

Cuando las diarreas son crónicas, deberá diagnosticarse el tipo de enfermedad del tubo digestivo o del intestino que puede causarlas y prescribirse la terapéutica dietética pertinente. Pero, en cualquier caso, lo indicado será el reposo, tanto físico como mental, y el ayuno o la ingestión exclusiva de zumos de frutas.

EL ESTREÑIMIENTO
El estreñimiento, producido casi siempre por el escaso volumen de las heces al llegar al intestino grueso, debe tratarse con la ingestión de mucho líquido, ya sea agua o zumos de frutas, y una dieta que, destinada a aumentar ese volumen, debe ser rica en cereales integrales, verduras, legumbres y frutas. Los alimentos deberán tomarse crudos o hervidos, jamás fritos, y se acompañarán de una o dos cucharadas de salvado, hasta que el intestino recupere su funcionamiento normal.

LA DISPEPSIA
Se conoce con este nombre la digestión dificultosa de alimentos. Este trastorno puede ser de origen diverso, desde un exceso de trabajo o de tensión nerviosa hasta el abuso de tabaco o de alcohol. Los síntomas corrientes que la acompañan son el ardor o el dolor en la boca del estómago y las náuseas. La dieta más aconsejable para estos casos es la compuesta por alimentos crudos variados, cereales integrales y, fuera de las comidas, frutas –solas o combinadas con productos lácteos–. No obstante, la dispepsia puede ser un síntoma de la existencia de úlceras de estómago o de duodeno, en cuyo caso el tratamiento deberá ser el correspondiente a éstas. También puede obedecer a la intolerancia que produce en el organismo un producto alimentario dado. En este caso, la solución consiste simplemente en suprimir la ingestión de dicho alimento.

 
Las dietas calóricas

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