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Las
cualidades beneficiosas de los baños han sido reconocidas por todas las
civilizaciones. La práctica del baño se ha contemplado como algo
instintivo y al mismo tiempo muy placentero para el ser humano.
Son numerosas las culturas que han dado un sentido trascendente al baño:
los egipcios, con respecto al baño en el Nilo, los griegos en el mar, o
los indios, en el río Ganges, sin olvidar el efecto purificador del
bautismo entre los cristianos o la especial fijación de los romanos por
las termas.
Trucos y Consejos: Aunque la temperatura más
aconsejable para bañarse es la corporal (37° C) o ligeramente superior,
el baño caliente tiene un efecto relajante, y el frío es estimulante.
Los baños calientes están especialmente indicados para eliminar toxinas
o sudar.
El baño caliente con hierbas sedantes, como valeriana, lavanda, melisa o
pasionaria, ayuda a conciliar el sueño. Si se prefieren los aceites
esenciales, algunos de los más relajantes son los de sándalo, bergamota,
lavanda o melisa.
Para que el baño suavice o hidrate la piel se le puede añadir una
infusión de manzanilla, flor de saúco, rosa, salvia, flores de naranjo o
trébol.
Los baños fríos ayudan a estimular la circulación sanguínea y aportan
energía y se puede potenciar su efecto energizante añadiendo al agua una
infusión de hierbabuena.
Para que el baño sea estimulante se puede utilizar alguna esencia
vigorizante, como el romero, el jazmín, la mandarina o el limón.
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