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Aunque
no lo parezca, la llegada del frío puede aumentar la posibilidad de que
engordemos. Durante los días cortos y fríos tendemos a salir y movernos
poco, la actividad física se reduce al mínimo mientras que el apetito
aumenta considerablemente, y ello suele ir acompañado por un aumento de
peso.
Trucos y Consejos:
Para evitar que se acumulen kilos de más, basta con tener en cuenta unos
sencillos consejos. Lo más conveniente es seguir un régimen bajo en
calorías y sobre todo muy variado. La dieta mediterránea es rica en
frutas y verduras, y muy adecuada para estos casos.
Hay que saber, además, que no engorda todo lo que se come, sino cómo se
come, y una regla básica es no saltarse ninguna comida. Si se mantiene
un horario regular se evita el mal hábito de picotear entre horas.
Un elemento que nunca debe faltar es el agua y, aunque en invierno la
sed no sea excesiva, hay que beber como mínimo un litro y medio diario,
mejor 2. Es aconsejable, además, tomar dos vasos de agua en ayunas todas
las mañanas, que sirve para depurar el organismo.
Los alimentos hay que masticarlos bien para facilitar la tarea a los
jugos gástricos y cocinarlos con poca sal para evitar la retención de
líquidos.
Si lo que se quiere es quemar calorías y fortalecer los músculos,
evitando que la pérdida de peso se convierta en flacidez, nada mejor que
media hora de gimnasia diaria (con estiramientos, flexiones y
abdominales), además de subir escaleras y dar paseos. Los cosméticos
también ayudan.
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