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LOS HUEVOS
Plenos de nutrientes esenciales, los huevos son un
alimento de valor inapreciable en las dietas de muchos países del mundo y un
ingrediente indispensable para la elaboración de una gran variedad de platos
culinarios.
La gallina es la más prolífica de las aves, particularmente las ponedoras de
los criaderos avícolas modernos, que producen un promedio de 260 huevos al año.
El consumo de éstos está tan difundido que cuando se habla de huevos, sin más,
se entiende que son de gallina, mientras que si se trata de los de otras aves se
especifica su procedencia: de oca, de pato, de ganso o de codorniz.
El peso y el volumen de los huevos dependen de la raza y de la edad de las
gallinas, así como del alimento con que se críen y de la estación del año en que
los pongan. Así, cuanto más joven sea la gallina, más pequeños serán los huevos,
y también serán más pequeños los puestos en invierno que los puestos en verano.
No obstante, ni el tamaño ni el color de la cáscara alteran sus valores
nutritivos, así como tampoco lo hacen las manchas eventuales de sangre que
puedan tener en su interior ni el color más o menos intenso de la yema.
COMPOSICIÓN
La cáscara de un huevo de tamaño corriente, cuyo peso total suele rondar los 60
g, es de alrededor de 7 g. Es de naturaleza calcárea, y su interior está
recubierto por una membrana que, en el extremo más redondeado del huevo, deja un
espacio denominado cámara de aire. La clara, que pesa unos 35 g, es traslúcida,
está compuesta mayormente por albúmina y contiene la mitad de las proteínas del
huevo (cuyo total alcanza el 14% de su peso) . La yema, con un peso aproximado
de 18 g, contiene el resto de las proteínas, la lecitina –grasas fosforadas–,
vitaminas A, B, D y E, y contiene también hierro y azufre. Pese a ser un
alimento nutritivo perfectamente equilibrado, porque tiene todos los aminoácidos
esenciales en óptimas proporciones, el huevo es bajo en calorías por su escaso
contenido en hidratos de carbono.
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CONSERVACIÓN Y RECOMENDACIONES
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