|
|
|
LOS
PESCADOS
A los efectos de la nutrición, los pescados pueden dividirse en dos grandes
grupos, los de carne blanca y los de carne azul, o dicho en otras palabras, los
de carne magra y los de carne grasa. A esta diferencia fundamental que los
separa se debe el que los primeros figuren en numerosos regímenes dietéticos,
mientras que los segundos suelen estar ausentes de ellos.
No obstante, la gran
ventaja que ofrece la carne de pescado sobre las demás es que su grasa es poliinsaturada, lo que contribuye a no elevar los niveles de colesterol. La
cantidad de sales minerales que contiene el pescado es muy variable y está
estrechamente relacionada con el lugar de procedencia: si es de río tendrá menos
que si es de mar.
Dentro de cada grupo varía el contenido de grasas según el pescado de que se
trate y, en algunos, hasta de la época en que se los pesque. Así, por ejemplo,
entre los llamados blancos, el lenguado contiene un 0,5%, mientras que el róbalo
ronda el 1,5%, y entre los azules, el salmonete alcanza un 3,5%.
Entre los
pescados cuyo contenido graso varía según la estación se encuentran la caballa y
el arenque. La variación, del orden de un 50% en algunos casos, obedece a que la
cantidad de plancton que contiene el agua de la que se alimentan es mucho mayor
en verano que en invierno. La carne de los pescados azules, como la anchoa y el
salmón, suele ser más sabrosa que la de los blancos, pero es más difícil de
digerir a causa de su contenido en grasas. Por esta misma razón, no es
aconsejable para las dietas de quienes padezcan afecciones como nefritis,
alergias y gota.
Todas las proteínas que se encuentran en las carnes de pescado contienen los
aminoácidos esenciales, al igual que las de los rumiantes y de las aves. Y
también al igual que la carne de éstos, la de pescado es prescindible para una
buena alimentación, pero si se consume, debe procurarse que sea fresca y en
pocas cantidades.
Pese a estas similitudes, también existen ciertas diferencias. Así, el contenido
de sales minerales es muy superior en el pescado, especialmente en cuanto a
fósforo y calcio se refiere. Por tanto, su consumo puede ser beneficioso en
ciertos tratamientos vigorizantes de la osificación y del sistema nervioso.
CONTINUAR:
LOS MARISCOS
|
|